Viajar en tiempos de Covid-19: BULGARIA (parte I).

¿Quién nos iba a decir que, con la que estaba cayendo, íbamos a poder montar en un avión? ¿Y salir del país?

Pues así, de una semana para otra, se gestó el viaje. Bulgaria era uno de los pocos países que permitían la llegada de españoles a sus fronteras. No había día que no le diéramos vueltas: ¿Seguirá Bulgaria sin restricciones hoy? ¿Y mañana? ¿Nos cancelarán el viaje?. Pero no, todo salió a pedir de Milhouse (inserte aquí su fanlike de los Simpson).


La verdad, es que ha sido una de las primeras veces en las que hemos sufrido antes de un viaje: días, semanas, incluso meses antes, mientras preparas el viaje, no paras de soñar que lugares visitarás, o qué comidas típicas degustarás. Pero en esta ocasión todo era incertidumbre. Había veces en las que preferías no ilusionarte para luego no llevarte el chafón. Pero quién sabe, quizá el viaje nos llenó más al conseguir llegar a nuestro destino. En esta primera parte vamos a hablar de como fue viajar fuera de España en plena pandemia.

Parada de Metro del Aeropuerto de Sofía

En primer lugar, y hasta que todo este rollo se solucione, IMPORTANTÍSIMO entrar diariamente en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores y buscar “Notas importantes” sobre el país que vayamos a visitar. Otras páginas como covidcontrols.co , skyscanner, etc también te facilita enlaces e informaciones sobre la situación epidemiológica y la entrada o no de turistas. A ver, qué buscar en Google “país x entrada turistas” lo podemos hacer todos, pero es importante mirar y remirar sitios oficiales como el Ministerio español, o el búlgaro (ya, traduce tú el búlgaro…).

Aquí os dejamos la web del Ministerio de Exteriores en el que podéis buscar las recomendaciones y notas importantes según el país que queráis visitar.

Enlace Web Exteriores España

En caso que haya un cierre de fronteras o restricción importante, en la mayoría de los casos, aerolíneas, hoteles, empresas turísticas y de alquiler de coches se van a lavar las manos. Cuando contratas un viaje en pandemia, hay lo que hay, es jugar a la ruleta y que te toque. Porque si no te toca, todo se complica demasiado y no hay compañías de seguros que quieran asumir un riesgo que tú solito te has generado. Ah, por si acaso nos inscribimos en el registro de viajeros de Exteriores indicando la ruta de nuestro viaje, por si las moscas.

– Vuelos baratos de Barcelona a Sofia, y en nuestras vacaciones, a finales de octubre.
– Bulgaria no pedía tan siquiera una PCR al entrar a los viajeros Schengen.

Pues allá que vamos.

El primer susto llega dos días antes de viajar, el 22 de octubre, la Generalitat Valenciana anuncia que habrá toque de queda desde el sábado 24 a las 00 horas, justo cuando nuestro autobús a Barcelona tenía prevista su salida. Caprichos del destino, ese día es el cambio al horario de invierno, por lo que la medida se retrasaba a las 01 de la madrugada. ¡Por los pelos!

Por supuesto, mascarillas obligatorias todo el trayecto en un bus de línea regular con una afluencia de pasajeros normal.

Ya en el aeropuerto de Barcelona es cuando llega el golpe de la realidad actual: terminales vacías, muchas tiendas cerradas, sin colas en ningún sitio, taxis esperando a nadie y un aeropuerto, que es de los más transitados de Europa, con apenas dos docenas de vuelos programados, la mayoría nacionales. Todo más tenso que el bautizo de un Gremlin.

Aeropuerto de Barcelona El Prat, vacío como nunca.

Momento de embarcar, mascarillas bien colocadas, repetición de su obligatoriedad por la tripulación y un anuncio curioso al final de la demostración de seguridad, algo así como en caso de tener que usar la mascarilla de oxígeno recuerden retirarse primero su mascarilla. Por si se nos olvidaba o eso. El resto del vuelo todo normal, exceptuando el coñazo del bozal durante todo el vuelo, pero en el bus ya habíamos pasado la misma prueba.

Llegada a Sofía, control de identidad, entregamos un formulario chorra sobre el Covid19 y el pasaporte, por si les diese por poner sello, que queda muy chulo. Pues ni el formulario que descargamos en su web del gobierno búlgaro sirvió para nada, ni darle el pasaporte; ni los buenos días vaya.

Terminal 2 del Aeropuerto de Sofia.

La estancia en Sofia, y en el resto de Bulgaria no tuvo mucha diferencia de cualquier otro viaje normal, sólo en el metro era obligatoria la mascarilla, recomendaban en comercios y en los restaurantes no es que fueran precisamente estrictos con su uso por parte de los clientes. Incluso en uno de los restaurantes que visitamos nos pidieron amablemente que nos quitáramos las mascarillas pese a estar en un sitio cerrado y no estar consumiendo. Menudas caritas se nos quedaron. Menos gente en la calle y noticias continuas sobre la segunda ola. Ahora, en la calle cuando llevábamos mascarilla en sitios relativamente concurridos, éramos los bichos raros. Sólo los turistas la llevábamos.

Todo parecía ir sospechosamente bien (algo como “demasiado bien para ser cierto”) hasta la hora de volver a España, control de temperatura y alcohol en las manos para pasar a la terminal previos, en el momento del embarque nos piden un código QR sobre otro formulario más inútil si cabe que el anterior, pero de los homólogos españoles. Resulta que Wizz Air bombardeaba el mail con “tienes que inscribirte en el registro de turistas de España” y no es que no nos guste el turismo nacional, pero el viaje era volver a casa. Aún así lo rellenamos, pero a Jenn no le permitían embarcar porque decían no llevaba QR propio (el Ministerio daba opción de uno común).

Finalmente pudo embarcar, rellenando de nuevo el formulario a bordo del avión, en el que dicho papelito se regalaba como caramelos en bautizos. Al llegar a Barcelona, control de identidad y control sanitario estrictísimo de la hos… Ella entrega el papel, a mí me leen el QR y unas cámaras parcialmente averiadas indicaban que 3 de cada 4 pasajeros tenían temperaturas corporales anormalmente altas.

Esta vez sí, la noticia era el cierre perimetral de casi todas las comunidades autónomas y toque de queda generalizado, justo desde el día en que llegamos a casa, de nuevo por los pelos, ¡gracias a nuestros peluqueros! Triste de nuevo ver Barcelona, una ciudad llena de vida y ajetreo sumida en un silencio atronador y todas las persianas bajadas. Ojalá pronto todo esto quede en el pasado, que ya llega la vacuna. En la Parte 2 detallaremos más sobre el bonito país que es Bulgaria.

En la camiseta de Juanlu, una frase que marcó esta pequeña aventura.

Adventure is worthwhile.

Publicado por etzidamutravel

La vida es un viaje, y un viaje es vida. Sobre esa premisa y la anterior nos vamos a mover, podamos elegir o no nuestra vida, podamos elegir o no nuestro viaje. VIAJEMOS, VIVAMOS.

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